La Insoportable Levedad del Ser de Milan Kundera

 

La Insoportable Levedad del Ser (1984)

Milan Kundera

Novela filosófica que plantea grandes cuestionamientos sobre nuestra realidad y nuestra vida



Esta novela es ya considerada como un clásico moderno, tiene todo lo necesario para quedar impregnado en nuestra memoria. 
Inicia junto a una reflexión de Nietzsche sobre el eterno retorno, esa carga con la que llevamos aquellos que analizamos cada una de nuestras acciones previas a realizarlas, cuestionándonos incesantemente si lo que estamos por hacer es lo mejor. Al tener presente que cada una de nuestras acciones bellas u horribles, se repetirán infinitamente, cobran una vital importancia en nuestra forma de vivir, estamos condenados a vivir con el peso del ser; pero para aquellos que no se cuestionan sus acciones seguirán flotando plenamente en su levedad. 

Uno de los personajes se cuestiona sobre la naturaleza de sus sentimientos hacia una fémina: ¿Es amor o solo la histeria de un hombre que en lo más profundo de su alma ha tomado conciencia de su incapacidad de amar y que por eso mismo empieza a fingir amor ante sí mismo?  


Para el autor, la vida que es vivida una sola vez, carece de importancia o es distorsionada con el paso del tiempo, no es lo mismo una Segunda Guerra Mundial que infinitas Segundas Guerras Mundiales. Por ello es imposible saber si las decisiones que tomamos son las mejores o no, no existe ningún punto de comparación con anteriores vidas para enmendarlas, la vida es como un boceto, como el del pintor, solo que este se convertirá en un cuadro, mas el boceto de nuestra existencia carece de un propósito posterior que el de solo existir.


En la segunda parte del relato, nos cuestionamos sobre la dualidad del alma-cuerpo, dualidad que en tiempos antiguos era todo un misterio, en la actualidad con el avance de la ciencia, ya no podemos tildarlo de misteriosa, sabemos que nuestra "alma" no es más que la forma en que se expresa nuestro cerebro, es decir, la mente. Empero, en el momento que caemos en aquello que llamamos amor, esa distinción entre cuerpo y alma se disipa, dado que nuestros sentidos se nublan ante tan mayúsculo sentimiento, ignoramos a la ciencia.

Para Teresa, su alma se ve reflejada limitadamente en su cuerpo, es por eso que se queda frente al espejo, tratando de sustraer la extensión de su madre que ensombrece su reflejo, pretendiendo encontrarse a si misma. Llega hasta tal punto las cicatrices espirituales que dejó su madre en ella que trata de alejarse de ese recuerdo.


La belleza de las casualidades es otro tema que toca este libro, la forma en que nos parece que algo es único e irrepetible y por tanto bello y casual, esa “novela” que aparenta ser nuestra vida, es muchas veces producto de nuestras propias acciones deliberadas para hacer de una situación común, una especial. A las personas no les importa los eventos repetitivos, aquellos que se manifiestan exactamente de la misma forma cada vez, pero basta que algo cambie o se unan distintas variaciones a la vez y le damos un significado trascendental, casi irrisorio.


Por otro lado, el autor toma suyo un tema muy cuestionado durante mi lectura, esa sensación de vértigo que sentimos cuando nos encontramos en lo más alto, para el autor, no es el miedo a caerse ni a la altura en sí misma, solo es el deseo secreto y probablemente inconsciente de caer, una especie de suicidio que representa la no conformidad con nuestra vida. A veces llega un punto en nuestra existencia cuando estamos muy abajo que sentimos la necesidad de caer mucho más, traicionándonos a nosotros mismos, a lo que somos. 

Es interesante como cada persona, sobre todo en una pareja, tienen distintas definiciones y percepciones sobre cada concepto, como la traición, belleza, fidelidad, privacidad e incluso lo que implica ser mujer; y todo esto se debe a la carga histórica que cada uno lleva consigo, moldeándolos y formándolos de una u otra forma hacia un destino definido. Por ejemplo, la privacidad para Sabina es algo esencial porque gracias a ello existimos en la verdad: "Vivir en la verdad, no mentirse a sí mismo, ni mentir a los demás, sólo es posible en el supuesto de que vivamos sin público. En cuanto hay alguien que observe nuestra actuación, nos adaptamos, queriendo o sin querer, a los ojos que nos miran y ya nada de lo que hacemos es verdad. Tener público, pensar en el público, eso es vivir en la mentira. La persona que pierde su intimidad, lo pierde todo. Y la persona que se priva de ella voluntariamente, es un monstruo".

El contexto bélico en Praga es una excusa para navegar por los aspectos más humanos de nuestra existencia, como la pregunta de si es menos culpable el que hizo algo reprochable sin saberlo que el que lo hizo conscientemente; usa como metáfora (el amor empieza con una metáfora) la historia de Edipo, quien se castigó por un crimen que ejecutó inconscientemente, ¿la ignorancia es una excusa o un crimen?

Se toca varios temas, incluso se llega a sumergir en los tipos de polígamos que hay, los líricos y los épicos, los primeros buscan un ideal en los aspectos comunes de las mujeres y lo segundos, lo específico, lo que hace de cada mujer un ser único y distinto y es esto en última instancia lo que persigue el polígamo épico, casi como un coleccionista; y todo esto a un nivel sexual; ya que estas características únicas de las personas están presentes en todos los aspectos de la vida, pero en ninguno el acceso está tan restringido como en la sexualidad.

¿Cómo diferenciamos aquello que le da peso o levedad a nuestra existencia?, se dice que aquello que le aporta un propósito a nuestra vida, que no puede ser de otra forma y que está libre de casualidades aquello es lo que le da peso; por otro lado aquello que es producto de una larga serie de casualidades o que pudo haber sido de una u otra forma, es lo que le da levedad a nuestra vida. Cabe señalar que no existe forma de optar por una u otra decisión correctamente, dado que no hay un eterno retorno para subsanar nuestros errores, todo lo que podemos hacer es aceptar la responsabilidad que nos toca por nuestras acciones y convencernos de que nosotros tenemos el mando de nuestra vida, aunque sepamos que es una ilusión de control.


La quinta parte es particularmente reveladora, nos muestra ese aspecto tan básico de una sociedad, el acuerdo categórico del ser, aquel que dice que aceptamos que el humano fue creado correctamente y por tanto es bueno, y todo lo que vaya en contra de ello es negado o maquillado; la negación de lo negativo es el ideal estético, también llamado kitsch, que significa la negación absoluta de la mierda, tanto figurativa y literalmente, cabe resaltar que este kitsch, es un acuerdo colectivo, algo así como el sincretismo que señalaba Yuval Harari. Para explicar todo este concepto, Kundera emplea varios símbolos y escenas impresionantes donde se representa como este kitsch es tan poderoso como peligroso, donde lo principal es poder reconocerlo, no hay nada más que se pueda hacer.

La última parte es dura, cierra el relato con reflexiones sobre la naturaleza de las relaciones: "Nunca seremos capaces de establecer con seguridad en qué medida nuestras relaciones con los demás son producto de nuestros sentimientos, de nuestro amor, de nuestro desamor, bondad o maldad, y hasta qué punto son el resultado de la relación de fuerzas existente entre ellos y nosotros", y luego tocando temas sobre el abuso animal y como este es el reflejo de nuestra voluble moral: "La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales".


Para finalizar, esta novela es muy reveladora, nos quita la venda de los ojos en aquellos aspectos en los que no estamos acostumbrados a cuestionarnos. A partir de ahora espero no ser el mismo de antes.


Sobre el autor:

Milan Kundera es un novelista, escritor de cuentos cortos, dramaturgo, ensayista y poeta checo.​ Desde 1975 reside con su esposa en Francia, cuya ciudadanía adquirió en 1987.

Milan Kundera nació en Moravia en 1929, hijo del musicólogo y pianista Ludvík Kundera (1891-1971), quien fue discípulo de Leoš Janáček y ejerció como director de la Academia de Música de Brno hasta 1961. El joven Kundera estudió musicología y composición musical, siendo numerosas las influencias y referencias a la música a lo largo de su obra literaria. Al concluir sus estudios secundarios, comenzó a estudiar literatura y estética en la Universidad Carolina de Praga, pero después de dos semestres se cambió a la Facultad de Cine de la Academia de Praga, donde finalizó sus estudios en 1952. Enseñó historia del cine en la Academia de Música y Arte dramatizado desde 1959 a 1969, y posteriormente en el Instituto de Estudios Cinematográficos de Praga.



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